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La infancia del clasicismo.

  En los últimos años de la música instrumental italiana barroca y dentro del ambiente de amistosa rivalidad reinante entre las naciones más musicales de Europa, es donde podemos encontrar el nacimiento del clasicismo, una de las etapas más trascendentes y productivas de la historia de la música occidental. Del norte de Italia surgió con fuerza a finales del siglo XVII un nuevo estilo musical que encontró rápidamente respuesta en las grandes cortes alemanas y en la sociedad burguesa de las grandes ciudades europeas.   Más que las innovaciones musicales, el principal motor de este nuevo estilo fue el cambio social que se produjo a lo largo del s. XVIII. El debilitamiento paulatino de las antiguas monarquías en favor de la burguesía ilustrada, el surgimiento de una sociedad más estable basada en el nuevo pensamiento racional, su carácter unificador y universal que culminaría con la Revolución Industrial y Francesa de finales de siglo, hicieron que esta nueva música ganase rápidamente adeptos tanto entre los propios músicos, como entre aficionados y público en general. La ópera siguió siendo el espectáculo preferido y su hegemonía permanecería hasta finales del s. XIX, sin embargo, gracias fundamentalmente al mecenazgo de la nueva burguesía, la música puramente instrumental fue lentamente adquiriendo un lugar en los gustos musicales de los europeos. A mediados del siglo XVIII ya se había abandonado la iglesia como centro de actividad y la cultura musical se trasladó a las salas de conciertos, inundadas éstas por un ansia de encontrar una expresión más espontánea y natural dentro de un ambiente sincero y cordial.   En cuanto a lo musical, la concepción barroca del concierto grosso fue desapareciendo gradualmente y el nuevo estilo encontró una expresión más placentera [...]

“La catedral sumergida”, la sonoridad medieval del impresionismo francés.

     Claude Debussy (1862-1918), procedente de una familia humilde, recibe la educación básica por parte de su madre y comienza a estudiar música gracias a su tía, primera persona que aprecia su talento musical. Recibe sus primeras clases de una alumna de F. Chopin y continúa sus estudios en el conservatorio de París con A. Lavignac. Admiró y odió a R. Wagner a partes iguales y tuvo relación con G. Mahler y F. Liszt. Éste último le aconsejó que estudiase a los antiguos G. P. Palestrina, O. di Lasso y T. L. Victoria, de donde proviene la influencia de la música antigua en su creación. Otra influencia clave fue la que recibiría en la exposición universal de París, donde se quedo fascinado por la música Havanesa y Balinesa. Música de la que utilizará sus escalas como pelog (pentatónica: mi, fa, sol, si y do) y la escala slendro (de seis notas o de cinco: a) do, re, mi, fa, sol, la sostenidos y do. b) do, re, mi, sol y la). La escala temperada no se podía dividir en cinco partes iguales, por lo que estas escalas resultan de dividir la escala temperada en cinco partes iguales. Encabezó el movimiento impresionista influido por los pintores franceses de la época y por la poesía de Paul Verlaine, Charles Baudelaire y Stéphane Mallarmé. Debussy, que también era crítico musical, enfocó el impresionismo como reacción tanto al interés formal del clasicismo de compositores como W. A. Mozart o L. V. Beethoven y la vehemencia emocional del romanticismo en compositores como R. Schumann y F. Schubert. Para la consecución de este fin combinó elementos nuevos y viejos. Por una parte utilizó la escala de tonos enteros e intervalos [...]

La ópera verista, la verdad de la vida en la fantasía del escenario.

Por verismo se entiende un movimiento cultural que tuvo relevancia sobre todo en el ambiente literario, desarrollándose en Italia en el último cuarto de siglo del XIX bajo la influencia del naturalismo francés (Balzac, Zola, Flaubert). El naturalismo hacía referencia a la filosofía positivista (el conocimiento científico por encima de todo) pero no se metía en el terreno político-social, mientras que el verismo se ocupa del pensamiento filosófico pero también de las cuestiones sociales y políticas. En el verismo el narrador asume una posición neutral respecto del hecho narrado al igual que el científico está fuera de los fenómenos que observa y tiene mucho cuidado de no influir con sus opiniones, prejuicios, etc. En el verismo literario no hay descripciones inútiles, comentarios, ni moralejas. Los diálogos de los personajes no son explicados, ni resumidos, sino que los pensamientos y sentimientos de los personajes provienen de la acción y sus discursos. La elección de los temas es importante, no son temas lejanos en el tiempo o emblemáticos, sino que prima la realidad presente y especialmente la realidad de las clases humildes y oprimidas de zonas poco cultas. La narración verista quiere ser un pedazo de vida. Y aquí surge el problema con esta denominación para un tipo de ópera italiana. Una ópera verista es imposible ya que requeriría que se hiciese música sólo cuando la gente hace música normalmente en el día a día y sólo podrían ser bailes, cantos de trabajo, canciones sacras, brindis, etc. Un verismo riguroso, tendría como único resultado un congelamiento de la música popular o aquella que es practicada por el pueblo. De ahí que en los libros se afirma que el término verista es incorrecto en la música. Pero de [...]

Charles Burney, músico, musicólogo, historiador y hombre de su tiempo.

Charles Burney (1726-1814) fue uno de los pioneros de la historiografía musical y junto a Sir John Hawkins (1719-1789), contemporáneo del primero y “rival”, puede ser considerado el fundador de esta disciplina. Otras historias de la música habían ya aparecido en Francia, Inglaterra, Alemania e Italia pero lo que más interesa de la obra de Burney es su aspecto humanístico: Burney es el primer investigador de la historia de la música que ha intuido un trabajo literario o cultural en sentido amplio, general, relacionando la música al resto de actividades humanas, sin confinarla en un lugar accesible sólo a los especialistas. Burney siempre aspiró a llegar a un público lo más numeroso posible y no sólo a los músicos. Consciente de que era necesario colmar con su obra una laguna importante en la cultura de su tiempo. De este deseo surgen sus Viajes musicales por Europa. Éstos son el mejor testimonio no sólo de lo amplio de sus intereses, de su espíritu abierto y de su amor por la música. Comprendió que su historia de la música debía ser distinta de las ya existentes. En la primavera de 1770 había ya recogido, examinado y ordenado la mayor parte del material que había en Inglaterra pero se sentía insatisfecho. Escribe: “Es todo un caos, solo Dios sabe si tendré vida, tiempo y capacidad para ponerle orden, hay conexiones en la música con la religión, la filosofía, la historia, la poesía, la pintura y la escultura, con la vida pública y la privada. La música se encuentra entre los mineros en las minas de carbón y en la alta sociedad”. Lo que más le preocupaba a Burney es que los datos existentes hasta el momento carecían de [...]

Estética músical en Wagner-Nietsche Shopenhauer.

Con Richard Wagner (1813-1883) se llega a la culminación de uno de los mayores deseos del romanticismo musical, la Gesamkunstwerk. Es una obsesión que proviene ya del pre-romanticismo, la intención de reunir todo lo expresivo en un elemento único. Wagner va a sentir el deseo de superar la ópera italiana y crear el drama. Da un paso más allá del que hizo Franz Liszt con la poesía, necesita la palabra. No cree en la música instrumental pura, sigue o participa de la teoría de Jean-Jacques Rousseau basada en que palabra y música tienen el mismo origen. La expresión última, la canalización de música y palabra juntas ha de ser mediante a melodía infinita, una melodía que no acabe nunca. Wagner va a descubrir en Arthur Schopenhauer (1788-1860) a través de su libro El mundo como voluntad y representación (1823-24) una gran inspiración. Wagner participará del pesimismo schopenhariano y su concepto de voluntad. Según Schopenhauer hay una voluntad universal que es la que mueve todo y es creadora del mundo y que nuestro destino está escrito, es inexorable y no podemos escapar de él. ¿Y qué es el arte?. Nos dice que la cima de la poesía, tanto en lo que respecta a la medida de su efecto, como a la dificultad de su realización, es la τραγωδία (Tragedia), la cual ha merecido por ello justo reconocimiento. La tragedia tiene por finalidad presentar el lado doloroso de la vida, ya que en tales obras dramáticas se nos exponen el dolor indescriptible y la desolación de la humanidad, el triunfo de la maldad, el sarcástico imperio del azar y la irremisible caída de los justos y los inocentes. Todo lo cual nos permite lanzar una significativa mirada sobre la condición del mundo [...]