Alemania

PARSIFAL DE WAGNER. Descripción de la ópera, significados y su relación con España

La opera Parsifal denominada por R. Wagner buhnenweihfestspiel, en castellano acción teatral solemne, se estructura en tres actos y seis cuadros y su libreto está escrito por el propio compositor. Se estrena el 26 de julio de 1882 en el Festival de Bayreuth, representándose un total de dieciséis veces. Exceptuando las ocasiones en que la obra se interpretó en concierto, Parsifal no fue representada en ningún otro lugar hasta el 24 de diciembre de 1903, en el Metropolitan Opera de Nueva York (a pesar de la exclusividad de los derechos de autor que poseía Bayreuth hasta el 31 de diciembre de 1913). El estreno de Parsifal fue dirigido por el judío Hermann Levi, hecho que suele citarse como uno los grandes argumentos contra el antisemitismo. Personajes: Reparto por orden de aparición en escena: Gurnemanz (caballero del Grial) Bajo; Un caballero del Grial Bajo; Dos pajes de los caballeros del Grial Soprano, alto; Un caballero del Grial Soprano; Kundry (hechicera) Soprano; Amfortas (hijo de Titurel y guardián del Grial) Barítono; Tercero y cuarto pajes Dos tenores; Parsifal (joven de origen desconocido) Tenor; Titurel (padre de Amfortas y antiguo guardián del Grial) Bajo; Voz Celestial Alto; Klingsor (mago) Bajo; Seis doncellas-flor Sopranos. Coro de caballeros, pajes, jóvenes, doncellas-flores. Argumento: La acción se desarrolla en un lugar indeterminado de las montañas del norte de España, durante la Edad Media. La historia narra la decadencia del castillo-templo donde se custodia el Grial por una comunidad fundada por Titurel, ahora anciano. Gurnemanz y sus dos escuderos observan pasar a Amfortas, hijo de Titurel, para curar sus heridas. Amfortas es el guardián del Santo Grial, el cáliz sagrado que recogió la sangre de Cristo en la Cruz. Gurnemanz cuenta a sus [...]

La infancia del clasicismo.

  En los últimos años de la música instrumental italiana barroca y dentro del ambiente de amistosa rivalidad reinante entre las naciones más musicales de Europa, es donde podemos encontrar el nacimiento del clasicismo, una de las etapas más trascendentes y productivas de la historia de la música occidental. Del norte de Italia surgió con fuerza a finales del siglo XVII un nuevo estilo musical que encontró rápidamente respuesta en las grandes cortes alemanas y en la sociedad burguesa de las grandes ciudades europeas.   Más que las innovaciones musicales, el principal motor de este nuevo estilo fue el cambio social que se produjo a lo largo del s. XVIII. El debilitamiento paulatino de las antiguas monarquías en favor de la burguesía ilustrada, el surgimiento de una sociedad más estable basada en el nuevo pensamiento racional, su carácter unificador y universal que culminaría con la Revolución Industrial y Francesa de finales de siglo, hicieron que esta nueva música ganase rápidamente adeptos tanto entre los propios músicos, como entre aficionados y público en general. La ópera siguió siendo el espectáculo preferido y su hegemonía permanecería hasta finales del s. XIX, sin embargo, gracias fundamentalmente al mecenazgo de la nueva burguesía, la música puramente instrumental fue lentamente adquiriendo un lugar en los gustos musicales de los europeos. A mediados del siglo XVIII ya se había abandonado la iglesia como centro de actividad y la cultura musical se trasladó a las salas de conciertos, inundadas éstas por un ansia de encontrar una expresión más espontánea y natural dentro de un ambiente sincero y cordial.   En cuanto a lo musical, la concepción barroca del concierto grosso fue desapareciendo gradualmente y el nuevo estilo encontró una expresión más placentera [...]